Todo lo que no sabes sobre la industria del streaming

El streaming consiste en la reproducción de contenido multimedia en tiempo real y sin necesidad de hacer una descarga completa, y aunque pueda parecer un invento muy reciente, se puede establecer su punto de partida en los años 90 cuando los Rolling Stones ofrecieron un fragmento de uno de sus conciertos en directo a través de la cadena de pago Showtime (poco antes, el grupo Severe Tire Damage había hecho algo similar).

La industria del streaming es uno de los negocios más rentables, prueba de ello ha sido la proliferación de plataformas y aplicaciones en todo el mundo, desde la aparición de Netflix y HBO en 2010, seguidas de otras como Amazon Prime o la recientemente estrenada Disney +, o las plataformas musicales Spotify y Apple Music. La oferta es amplia e inabarcable para los espectadores, que ante el gran abanico de posibilidades del mercado se ven obligados a elegir, haciendo que la competencia en el sector sea ya considerable. México, por ejemplo, es el segundo país en Latinoamérica con más plataformas, solo superado por Brasil.

Pero la suscripción es masiva en todo el mundo: Netflix cuenta con casi 140 millones de abonados en 130 países, y estas cifras tan vertiginosas necesitan tener detrás una gran inversión en publicidad, producción y compra de contenidos que permite tener a su público completamente enganchado a la pantalla. Por ejemplo, una de las últimas tendencias de las plataformas de streaming consiste en volver a emitir series clásicas como Friends, por la que HBO ha pagado 425 millones de dólares a Netflix a cambio de los derechos por 5 años.

Otro de los secretos mejor guardados de las plataformas de streaming y que está también enfocado a no despegar al público del sofá es su algoritmo: gracias a este consiguen crear una oferta totalmente personalizada de contenidos, que se basa en lo que el espectador consume, y que tiene en cuenta incluso la imagen de presentación que se visualiza en la pantalla; por ejemplo Stranger Things de Netflix contó con hasta 9 carátulas diferentes para mostrar al espectador en función de sus hábitos de consumo: más divertida, más violenta, más misteriosa… Por otro lado, estos datos se utilizan incluso a la hora de producir series: en 2013, la exitosa House of Cards se creó en base a las estadísticas recogidas a través de Netflix, y fue determinante para asentarla en mercado.

Por tanto, el engranaje que hay detrás de las plataformas de streaming va más allá de ofrecer contenido a granel a través de las nuevas tecnologías. Los comportamientos sociales y los grandes movimientos empresariales son clave en el éxito de estos gigantes del mundo audiovisual.

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